Escalera

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Este texto se lee con la canción de fondo, a partir del segundo ocho, rápido y con el volumen alto.

«¡Corre!» Como dos caballos galopando, que a base de tirar consiguen soltarse de las riendas, corrían desbocados. «Deja que me quite los zapatos». Seguían corriendo, cada vez más patosos, poseídos por el deseo. Entre escalón y escalón se mezclaban entrecortados gemidos y pisotones. «Ah ah ah ah ahhh auuuu, ten cuidado, me acabo de dar en todas las costillas!». No había tiempo para pedir disculpas, «ven», la besó fuerte a la vez que le quitó de un tirón la goma de su coleta. «Dios, qué ganas te tengo». «Nos quedan se... sei… seis pisos». No podía más, echó la cabeza hacia atrás, cogió aire y se lanzó de nuevo hacia él. La poca luz de aquella maldita escalera de los años cuarenta no podía hacerlo más atractivo. «Esto fuera. Esto también. ¿Cuántos nos quedan?». «¡¿Qué más da?! Tú no te pares».


Continuaban corriendo cuesta arriba. «Desabróchame la camisa que me aso…» «Son mías, suspiró hundiendo su rostro sobre los pechos de ella». La agarró fuerte para que no se cayera. Como un niño, que corre tras un balón calle abajo, en vez de coches y transeúntes, evitaba como podía la pila de periódicos, la basura del segundo a, y la del tercero b. «Corre por dios, mira delante.» «Ya lo hago, joder, o no lo ves?». «¿¡Por qué cojones no puedo quitarte el cinturón?!.. Te tengo, jajaja». «¿Quieres volverme loco? ¡Saca esa mano!». «Me estoy poniendo muy mala, cuántos nos quedan?». «Cállate, anda».


«Uno, ya estamos». «Corre, bésame por dios, házmelo ya…». «¿Tienes las llaves..?» «Mierda, las llevas tú ¿no?». «¿Yo?» «Te las di en el bar». «¿Pero qué dices, joder?!» «En el coche, en la guantera». «Joder joder joder; pues hagámoslo aquí». «Se despertarán todos, ¿estás loco?». «Ayer sudabas de los vecinos» «Imbécil» …. «Vuelvo enseguida». Como una liebre bajaba escopeteado los más de trescientos escalones hasta tropezar en el segundo……………………………Poff.


«¿Estás bien?». «Creo que sí. Las tengo, están aquí, se me cayeron. ¿Sigues ahí? ¿Me esperas?». «¡Corre, sube!». «… no llego». «Que te jodan, no me dejes así», le gritaba María desde arriba. «Estoy en el segundo, baja tú». «El ascensor joder, qué tonta estoy! ¡Ya mismo bajo!»……… Como de costumbre, el ascensor tardó en abrirse: «Hola, tío bueno, ¿subes conmigo?». «Por supuesto».


A las ocho de la mañana les despertó las voces de la vecina del quinto: «¿Hay alguien ahí? «Juanjo, despierta joder, la pesada del quinto ya se ha enterado; en nada vendrán a sacarnos de aquí».

2 comentarios:

Gilmar Ayala dijo...

Inma, me agradó mucho el texto. La banda sonora hace un juego exacto para desencadenar acciones y juegos mentales. Espero que sigas escribiendo cada día más y con mayor ahínco. Un abrazo.

Campanula dijo...

jajaja Inma, definitivamente tus textos son geniales.
un abrazo, y uno termina hasta identificandose.